Actualmente, existe una gama de alternativas para el tratamiento del dolor, desde enfoques alternativos de larga duración hasta opciones adaptadas a los avances tecnológicos. El uso de calor para tratar no solo el dolor, sino afecciones de índole bacteriano ha encontrado una nueva herramienta en las lámparas de luz infrarroja, que si bien se utilizan de forma profesional en centros de fisioterapia, ahora también están al alcance de todo el público en presentaciones portátiles o fáciles de manejar, lo que supone una ayuda para tratar condiciones de salud leves de manera doméstica.

Lámpara infrarrojos 1003

Lámpara infrarrojos 1003

Las lámparas infrarrojas se reconocen por la utilización de una bombilla de color rojo que emite rayos que penetran a unos 7 centímetros dentro del tejido cu...

Lámpara calor curativa 150W

Lámpara calor curativa 150W

Las lámparas de calor de infrarrojo se han utilizado desde hace mucho tiempo para ayudar a aliviar diversas dolencias, como infecciones dermatológicas, dolore...

Lámpara infrarroja Medisana

Lámpara infrarroja--Medisana

Las lámparas infrarrojas son una excelente opción para ayudar a sanar malestares como infecciones de la piel o dolores articulares entre otros, ya que el calo...

¿Qué es una lámpara infrarroja?

Estéticamente, una lámpara de luz infrarroja es muy similar a una para el hogar. Sin embargo, estas lámparas de calor se reconocen por la utilización de una bombilla de color rojo que emite rayos infrarrojos de medio y largo alcance (unos 7 centímetros dentro del tejido humano). La luz genera calor, que es el elemento que contribuye a mejorar la dolencia, bien sea de tipo inflamatorio o infeccioso. En este último caso, las altas temperaturas pueden ayudar a eliminar las bacterias, virus o parásitos causantes del malestar.

¿Cómo se utiliza?

La lámpara de luz infrarroja es muy fácil de manipular. Dependiendo de la dolencia, se coloca la lámpara de calor lo más cercano posible a la zona pero evitando el contacto directo con la piel, a fin de evitar una quemadura. Estos son los usos más comunes:

Dolor articular: se coloca la lámpara infrarroja en cerca de la rodilla, codo u hombro. También puede aplicarse en caso de dolor en el cuello y la espalda.

Infecciones bacterianas: si es una infección general, se coloca la lámpara de calor cerca de la glándula timo durante 20 minutos. Si no sabes ubicar la glándula, está alineada con el esternón. Si es una infección puntual, pasa la lámpara por la zona afectada unas 6 veces al día.

Infecciones vaginales: la lámpara infrarroja nunca debe hacer contacto directo con ninguna parte del cuerpo, y la zona pélvica no es la excepción. Al aplicar calor de forma muy cuidadosa se pueden eliminar agentes patógenos resistentes.

Condiciones pediátricas: problemas como estreñimiento y cólico en los niños  pueden mejorarse aplicando la luz infrarroja en su abdomen.

Problemas dermatológicos: el acné puede mejorar con el uso de la lámpara de calor, al igual que otros problemas de piel ocasionados por bacterias.

Recomendaciones para el uso de la lámpara de calor

La manera más práctica de usarla la lámpara de calor es poniendo un temporizador para medir el tiempo de forma eficiente.

Las sesiones no pueden exceder los 30 minutos, y la mejor guía para saber el tiempo que necesitas es el sentido común. Es normal que la piel se enrojezca un poco, pero si se irrita o te sientes incómodo es porque estás usando la lámpara infrarroja demasiado cerca o por demasiado tiempo.

Si vas a usar la lámpara infrarroja en alguna parte de la cabeza, el tiempo entre una aplicación y otra debe ser por lo menos de dos horas de diferencia.

La piel debe estar libre de cremas y aceites, ya que podrías generar una quemadura.

No se debe utilizar la lámpara de calor en lesiones de piel muy recientes, ya que te podrías hacer más daño.

Si tienes cáncer de piel o rosácea, no deberías usarla.

Si tienes dudas sobre la conveniencia de usar la lámpara, consulta al médico.

Lámparas infrarrojas recomendadas

Si buscas una lámpara de calor barata y fácil de transportar, busca los modelos de Medisana, Beurer o Daga. Si eres terapeuta, te podrían servir las opciones de Philips, Ortopedia Ayudas, Vida XL o Gelusa que tienen varios modelos con ruedas y cabezales ajustables.

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